Ustedes lo querían y se los entregue en bandeja de plata, lo besaron, lo olieron, lo juzgaron, lo mordieron... y algunos lo escupieron y otros se lo tragaron... ahí quedo mi corazón y cuando volví a ponerlo en mi pecho... ya no encajaba.
Cuando era un nene chiquito mi mama cantaba una canción que decía algo así como, que una mama no se cansa de esperar. Una madre no se cansa de esperar. ¿Esperar que? No lo entendía en ese momento. Hace 5 o 8 años, quizás 10, fui a casa de mi abuelita Gloria. A comer, a bañarme en su ducha de agua súper caliente y a empolvarme con su talco dentro de una media. Cuando salí, del baño ya olía a pollo guisado y arroz con salchicha, antes de servirme en la mesa, (porque así es como se come en su casa. Uno se sienta derechito en la mesa, y ella poco a poco te va llenando la mesa con manjares criollos) me arrastro al segundo cuarto de la casa y me mostro que tenía una cama grande en el. Me gusto la cama, le dije que se veía bonito, y me distraje un poco pensando en cómo crio ella a dos hijos varones, y una linda muchachita en una casa de dos cuartos. Entonces fui a la mesa a disfrutar, a masajear mi paladar, a recibir besos de Dios en el estomago, y le dije algo como, "oye una cama ...
ahora tu corazón es un vagabundo,
ResponderEliminarmuy lindo che. No se como llegue acá pero me gusto llegar.
Saludos!
Sol.
ahora tu corazón es un vagabundo,
ResponderEliminarmuy lindo che. No se como llegue acá pero me gusto llegar.
Saludos!
Sol.
Un vagabundo... es cierto. He puesto letreros a ver si me lo devuelven... pero al parecer no se deja atrapar como un perro traumado.
EliminarGracias por llegar!
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