Escribo esto a modo de en vivo. De mi celular para el blog sin corrector. Por que no todos los versos empiezan con las hojas caen por mero sentimentalismo. Porque las hojas caen. Y de adeveras. Y algunos las recogen, otros las pisan y se mueren como mueres tu poco a poco. No es pa un "vizte, te pusiste triste" es que es pan de cada dia... y el pan se acaba todos los dias, se vende como pan caliente y como pan con hongo somos ingrediente del budin de la muerte. "Te pusiste triste?" Si eso no es lo que quiero. Si para que una hoja caiga tuvo que tener un vuelo. De ahi el verso, "esta tarde las hojas caen como mis lagrimas" Hoja y lagrima que danzan por cara/viento como un gran consuelo hacia la puesta del sol. Despues de nacer hay que volar hasta no poder mas. Peor es la que muere pegao de la rama. O cuando tumban la rama, una mano opresora que se concede el descaro de ser el dueño de las lineas y aniquila a fuerza bruta todo un ramillete de vidas que esperaban volar algun dia. Mi vuelo no es casualidad. Todas las bocanadas de aires estaban destinadas al juicio de mis alas. No creas que lo que hice fue por suerte y que por suerte fue tu vuelo. Que solo son bocanadas... y aun estoy lejos del piso.
Cuando era un nene chiquito mi mama cantaba una canción que decía algo así como, que una mama no se cansa de esperar. Una madre no se cansa de esperar. ¿Esperar que? No lo entendía en ese momento. Hace 5 o 8 años, quizás 10, fui a casa de mi abuelita Gloria. A comer, a bañarme en su ducha de agua súper caliente y a empolvarme con su talco dentro de una media. Cuando salí, del baño ya olía a pollo guisado y arroz con salchicha, antes de servirme en la mesa, (porque así es como se come en su casa. Uno se sienta derechito en la mesa, y ella poco a poco te va llenando la mesa con manjares criollos) me arrastro al segundo cuarto de la casa y me mostro que tenía una cama grande en el. Me gusto la cama, le dije que se veía bonito, y me distraje un poco pensando en cómo crio ella a dos hijos varones, y una linda muchachita en una casa de dos cuartos. Entonces fui a la mesa a disfrutar, a masajear mi paladar, a recibir besos de Dios en el estomago, y le dije algo como, "oye una cama ...
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