No sé, como marcharme para la selva. Salir del cemento, de verdad, no me interesan sus pubs, ni sus cervezas. No me interesan sus clases matutinas, ni sus yoga, ni programas radiales. No quiero darle paso a los Mercedes por temor a chocar terminar pagando aunque sean ellos los negligentes, ni temblar cada vez que oigo un pito. Detesto los olores insultantes de la basura, y los códigos de etiquetas. No quiero vivir cazando aire acondicionado, ni buscando un spot por donde se asome mi Luna, entre los edificios. Quiero vivir al aire libre, donde el viento fluya como Dios quiere en esta isla caribeña. Quiero deberme para un árbol, poder caminar descalzo, vestir telas perfumadas al sereno. Quiero beber agua de lluvia, cuidar la dieta de mis presas, sembrar mis hierbas, producir con mis manos lo que mi boca consuma. Quiero al Sol como despertador, y como lo que e...