Mundo algaro este. La policía pierde tiempo juzgando por que una mujer camina sola, al momento de ser arrollada. Mi casero me envía un link de firmas en contra de la perspectiva de género en las escuelas.Tanta tragedia pasada de moda que para que decirla si a ustedes les cansa. Y la gente loca, loquisima en la calle babiandose por estupideces. Este mundo se puede ir al carajo con todo sus carajitos dentro! Nada tengo que ver con tan miserable existencia, y con tanto ego alado. Los dioses no existen, y menos ese duende que te habla en el hombro disfrazado de conciencia. No quiero ser parte, no quiero integrarme. No pertenezco a este mundo ni a esta raza. Soy un prisionero dentro de mi especie. Estoy aquí en contra de mi voluntad. Yo no soy parte. Me niego. Me niego, mil veces. Soy un prisionero. Solo un prisionero. No es voluntario. Me tienen preso.
Cuando era un nene chiquito mi mama cantaba una canción que decía algo así como, que una mama no se cansa de esperar. Una madre no se cansa de esperar. ¿Esperar que? No lo entendía en ese momento. Hace 5 o 8 años, quizás 10, fui a casa de mi abuelita Gloria. A comer, a bañarme en su ducha de agua súper caliente y a empolvarme con su talco dentro de una media. Cuando salí, del baño ya olía a pollo guisado y arroz con salchicha, antes de servirme en la mesa, (porque así es como se come en su casa. Uno se sienta derechito en la mesa, y ella poco a poco te va llenando la mesa con manjares criollos) me arrastro al segundo cuarto de la casa y me mostro que tenía una cama grande en el. Me gusto la cama, le dije que se veía bonito, y me distraje un poco pensando en cómo crio ella a dos hijos varones, y una linda muchachita en una casa de dos cuartos. Entonces fui a la mesa a disfrutar, a masajear mi paladar, a recibir besos de Dios en el estomago, y le dije algo como, "oye una cama ...
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