Me enteré de la muerte del comandante por un estatus de una modelo preciosa que demostraba su poco criterio. Sí, lo mejor que hace una modelo es permanecer callada. Pero bueno... un papelón al año no hace daño. Lo importante era el anuncio. El comandante invicto moría de viejo, y no bajo las balas,como tantas veces trataron. Murió de viejo, acostado en una cama y loco por irse, como los que han vivido demasiado. Como los que ya cumplieron sus expectativas, y rinden y liberan. Sentí un poco de nostalgia, y un poco de alegría. Porque su muerte sabe a victoria. De una vida bien vivida. Le guste al que le guste. Los fumadores de pasto en el parking de plaza, dirán: ahora sí que Cuba progresa, los hípster harán humor negro del suceso como si la crueldad los hiciera lucir más inteligentes, los amantes del comunismo, aunque muchos no lo hayamos vivido, despedirán a un soldado y los cubanos… que sé yo lo que piensan los cubanos. Supongo que algunos lloraran a escondidas porque admite...