Profesor: Llevo tiempo digiriendo esta carta y si no escribo pronto me explotara por dentro. Nuestra conversación fue mucho mas larga a lo que la salud de la literatura preferiría. He pensado todo los puntos que impuso desde ese podio que dan los años y los títulos universitarios. Concluyo; Usted no sabe de lo que está hablado. Quizás alguna vez supo y ya lo habrá olvidado. Ó quizás le hizo demasiado caso a alguien que lo convenció de tener la poesía agarrado de la mano. Cuándo terminamos la conversación le dije; -necesitaré tiempo para recuperarme del golpe.- Usted se sintió tan realizado. Eso es lo que muchos piensan que es la educación, como quien entrena un perro a golpes. No le mentía. Me sentía destrozado. Pero no por mis sentimientos como usted habrá pensado. Sufría por el país y por sus estudiantes. Me sentía golpeado nuevamente por este sistema que quita más de lo que da. Un sistema inepto que tiene la desfachate...