Hay un eclipse poniéndose en otro horizonte. Yo, poeta sin fronteras me robo el paisaje para hacerme el cuento de la sirenas. Su pelo mojado es como la marea. El Viento anuncia una tormenta, no quiero encallarme. Su nariz es el mascaron de proa que soñé para mi barco. Una escultura así enaltecería esta goleta salvaje. Hay una flor salada que brilla roció, la claridad afina su figura, su silueta es una isla. Esta si que tiene encanto. Este marinero de barbas blancas anda a la deriva. Que me piquen las medusas, si no es la ninfa marina mas hermosa que he visto. Puedo entonar mil canciones bajo ese sol picante y sin agua ardiente. Si ella supiera que vengo con bandera blanca. Pero soy la envida del agua que no respeta los perímetros. Es tan delicada, que me da miedo tocarla con estos dedos torpes. Yo que me paso trenzando cuerdas, no sabría que hacer con hilos de seda. Estoy delirando por una Atabey de espaldas, si se volteara hasta Yemaya se pondría celosa. Las diosas siempre so...